EGO EL MAYOR ENEMIGO DE LOS HUMANOS


 El ego constituye una de las tres estructuras fundamentales de la personalidad, según la teoría psicoanalítica de Sigmund Freud. Su función principal radica en la mediación entre los impulsos instintivos del "ello" y las normas éticas y sociales impuestas por el "superyó".

  • El "ello": las necesidades básicas que nos impulsan desde que nacemos, ¡un combo vital para nuestra supervivencia y crecimiento! Desde lloriquear por hambre, ansiar cariño o temer, hasta mamar del pecho por puro instinto de supervivencia. ¡Solicitar mimos y cuidados, explorar sin límites, descubrir el mundo! ¡El paquete completo para empezar con buen pie!
  • El "superyó" (o conciencia moral) comienza a desarrollarse a partir de los 4 o 5 años, manifestándose inicialmente de forma lingüística y verbal. Sin embargo, desde las etapas iniciales de gestación, se establece un diálogo interno acerca de la moralidad, conducta apropiada, identidad, autovaloración, búsqueda de afecto, autoprotección, entre otros aspectos. 

El ego es la faceta consciente y racional de la personalidad responsable de tomar decisiones acertadas en aras del bienestar individual, fundamentándose en la realidad externa.

La función del ego consiste en armonizar y mediar entre los impulsos instintivos del ello y las demandas éticas del superyó, buscando establecer un equilibrio apropiado en el individuo. Actúa como un árbitro entre los extremos opuestos de la personalidad.

Por consiguiente, el ego resulta fundamental en la formación de una personalidad equilibrada al capacitar a los individuos para ajustarse al entorno y gestionar sus impulsos. No obstante, un exceso de ego puede desembocar en desafíos como la arrogancia y el narcisismo.

El ego se fundamenta en la falta de escucha y la negación de las propias necesidades, derivando en mecanismos como la negación, sublimación y proyección, impulsados por el miedo originado por la falta de atención a los impulsos internos. De este modo, el ego surge de la frustración de estas necesidades, acompañado de la internalización irracional de creencias erróneas sobre uno mismo (superyó). En consecuencia, el ego se configura como una faceta vulnerable y temerosa que se desenvuelve en un combate constante, armado con espada y escudo, para protegerse en un entorno hostil, empleando diversos mecanismos de defensa.




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