LA SOBERBIA, LA TRAMPA DEL AMOR PROPIO
Hay individuos que se creen superhéroes, en una liga aparte y con el GPS de la verdad siempre activado. Son los que se quieren tanto a sí mismos que el resto del mundo les queda chico, nadie puede impartirles sabiduría, ¡porque ya son expertos en todo!
Tienen los oídos tapados y los ojos vendados para todo lo que no gire en torno a ellos mismos. Tan ensimismados están que se pierden el mundo a su alrededor, y ni se dan cuenta.
En el mundo de la soberbia, parece que los demás son invisibles. ¡Cuidado! Porque si no controlas tu orgullo, podrías terminar siendo el rey o reina de la soberbia.
Lo que hace única a la soberbia es que, además de ser pura fanfarronería y alarde, es como un traje elegante que esconde la inseguridad, la falta de autoestima y la sensación de ser inferior. A veces, se camufla de forma astuta.
Por tanto, detrás de la soberbia se esconde el miedo: miedo a no dar la talla, a no ser excelente, completo o valorado. Y al no poder enfrentarlo, al rechazar esos temores y cicatrices, se opta por el maquillaje. La soberbia actúa como un "súper héroe" que intenta rellenar esos vacíos y como armadura protectora para evitar el rechazo en lugar de ser rechazado.
La única manera de vencer la soberbia es que la persona afectada tome conciencia por sí misma de la necesidad de un cambio para alcanzar la felicidad. Ante alguien con estas actitudes, resulta fundamental establecer límites claros y expresar aquello que no se está dispuesto a tolerar. A menudo, el individuo soberbio se encuentra en su zona de confort cuando percibe temor en los demás; no obstante, es crucial no ceder al miedo ante nadie.
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